Hola, hola!!

Bueno, este es un proyecto de fic que tenía hace un par de años...espero que les guste...en esta historia viajaremos directo a Hogwarts!!!

Intentare sobrevivir a Hogwarts, que el-que-no-debe-ser-nombrado regrese....y....jajaja bueno, hacer que Harry y Hermione se enamoren...creen que lo consiga?

Bueno...sin más l@s dejo leer querid@s lector@s !!!!

viernes, 22 de abril de 2011

Capítulo 6. ¿Misión?



Suspiré y mire la gárgola, ¿Qué tendría que decirme Dumbledore? Me puse frente a ella y pronuncié
-         Varita de regaliz – la gárgola se hizo a un lado, y la escalera de caracol comenzó a moverse, hasta que llegué a la puerta de roble. Toqué con los nudillos.
-         Pase – dijo la calmada voz del profesor, y en cuanto abrí la puerta lo vi, sentado detrás de su escritorio, con las yemas de sus largos dedos juntas, los instrumentos tan mencionados en los libros, de los que no me había percatado antes trabajaban en silencio, sacando algunos humito y los miré maravillada, pero después volví mi vista al gran mago que estaba sentado frente a mí. – Por favor siéntese señorita Siegrist – me sentía algo incomoda de que me llamaran así, pero pensé que debía acostumbrarme, y me senté frente al director.
-         ¿Gusta usted?  - dijo el profesor alargando su brazo, y ofreciéndome caramelos de limón. No sabía por que nadie tomaba uno cuando leí. Sonreí y tome uno. –
-         Gracias, profesor – dije, y me metí el dulce a la boca, estaba riquísimo.
-         Y señorita Siegrist… ¿está disfrutando usted su estancia? – Lo mire por un momento, una parte de mi pensaba que se refería a mi estancia en este sueño, o lo que fuera…pero, sería muy descabellado. Por otro lado, estaba lo más sencillo, la estancia en Hogwarts, así que respondí
-         Bueno profesor, yo acabo de llegar aquí, pero creo que este colegio me gustará mucho – Dumbledore sonrió comprensivamente
-         Espero que así sea señorita Siegrist… -
-         <<” ¡Ya no me diga así!”>> - pensé pero luego el, continúo hablando
-         Pero, no me refería a esa estancia – Mi cerebro empezó a hacer miles de preguntas, todas con una respuesta más descabellada que la anterior, era una confusión horrible. De seguir así, pronto me dolería la cabeza. Supongo que el profesor Dumbledore se dio cuenta de que no diría una palabra hasta que el hablara de nuevo, así que prosiguió.
-         Hace como, un mes estaba aquí sentado – dijo tranquilamente – acababa de darle de comer a Fawkes, - a la mención de el fénix, comencé a buscarlo por la habitación, pero la jaula que observé estaba vacía – Fawkes ahora esta haciendo un encargo – sonrió Dumbledore
-         Oh, lo siento profesor – dije un poco apenada
-         Descuide, -  dijo y continúo – como le decía, estaba aquí sentado cuando escuche una voz un poco molesta, y comenzó a decir cosas acerca de una Joan Rowling, y después otras acerca de dos alumnos míos – recordaba perfectamente esa noche…pero no recordaba haber dicho nada… ¿sería posible que estuviera hablando dormida?  -  el señor Potter y la señorita Granger…y bueno, no quiero enredarla con cosas acerca de conjuros, pero como oí decir una vez a la señorita Granger, escuchar voces, aún en el mundo mágico no es bueno – cada vez estaba más confundida, ¿Dumbledore me había traído aquí? – de alguna forma logré visualizarla con un instrumento y un simple hechizo, pero algo debió de salir mal con mi hechizo señorita Siegrist – dijo el sonriendo –
-         ¿Qué? – dije mirándolo extrañada –
-         Bueno, una luz dorada muy brillante la cubrió, y después desapareció de donde se encontraba – el director contaba eso como quien cuenta algo que vio en televisión – decidí observar más tiempo, y entonces la imagen cambió, y usted, unos años más joven (como está ahora) se encontraba en otro lugar, podría jurar que en este mundo…así que más cuidadosamente ahora, seguí investigando y usted está aquí.  
-         ¿Aquí? – dije sorprendida
-         Aquí en este mundo, dimensión, época… - dijo Dumbledore tranquilamente – no se como quiera decirle.
-         Y soy bruja –
-         Así es –
-         Y usted me envió una carta… -
-         Cuando investigué –
-         ¿Y que investigó? -
-         Su localización – simplemente me quedé callada… ¿y los demás alumnos de intercambio?... ¿fue un error? ¿realmente el me había traído aquí? –
-         Usted esta aquí por una razón – dijo rompiendo el silencio –
-         ¿Y cual es? –
-         Me temo que solo usted la conoce…- dijo el pensativo – pero si ese algo hizo que yo la escuchara, ya tiene el inicio, y la razón esta aquí. –
¿Aquí? ¿Harry y Hermione? …no…no podría y si acaso… ¿Voldemort?
Los ojos de Dumbledore brillaron por un segundo cuando pensé en esto.
-         Profesor…sucederá algo…este año…- comencé, pero el profesor me interrumpió
-         No puede decírmelo –
-          ¿Qué? –
-         ¿Sabe usted las consecuencias que eso tendría? – por un momento me imaginé a toda la comunidad mágica flotando en partículas después de la explosión causada por revelar lo que pasaría –
-         No… -
-         Usted no puede decir nada, y si siente que tiene que hacer algo, debe hacerlo – me quedé mirándolo confundida, pero una resolución se formó en mi cabeza, sabía lo que tenía que hacer. – aunque, la señorita Granger y el señor Potter harían una linda pareja – sonreí
-         ¿Verdad que si? – dije feliz – usted me entiende, ¡ellos estarían tan felices juntos! –
-         ¿Quiénes? – dijo el profesor mirándome con una sonrisa cómplice  comprendí al instante –
-         No lo se profesor – dije sonriendo, pero aún tenía una duda en mi mente -Profesor…los alumnos de intercambio…-
-         Debe comprender que su sola presencia aquí, y todas sus acciones tendrán repercusiones señorita Siegrist, las cosas cambiarán. Además de que había que justificar ante el ministerio los intercambios, ya que esto no se había dado nunca en Hogwarts, y tenemos un año muy agitado por delante, hay algo importante con ustedes cinco, no fueron elegidos al azar…
-         Albus…- dijo la profesora McGonagall abriendo la puerta detrás de mi  
-         Le dí a la señorita Siegrist la carta de su antiguo director, y platicábamos un poco, ¿sabe? Le va al mejor equipo de quidditch, el Puddlemere United – La profesora McGonagall rodó los ojos –
-         Nunca le ganaran a los tornados… - dijo la profesora McGonagall, y en ese momento sentí un trozo de papel sobre mis jeans, que no estaba antes allí era una carta – Bueno, señorita Siegrist – continuó la profesora –la señorita Spinelli se encuentra afuera para guiarla a lo que será su habitación temporal, si gusta acompañarla… - me levanté sonriendo y me despedí de Dumbledore
-         Hasta luego profesor – dije y cruce la puerta, no entendía nada de lo que estaba pasando pero oigan, estaba cumpliendo el sueño de cualquier muggle fanático de Harry Potter, estaba en Hogwarts…sería seleccionada…y, ah si…debía impedir que Harry fuera a ese cementerio…bien, ¿difícil? Tal vez lo sería. Pero estaba allí por una razón. Sonreí al ver a Anna esperando recargada en la pared.
-         ¿Cómo te fue? – dijo cuando me vio –
-         Pues…mi antiguo director me envió una carta – dije blandiendo el sobre, -y…hablamos sobre quidditch, en lo que  McGonagall llegaba –
-         Oh si – dijo Anna – bueno, tardamos porque el muy… - pero después se arrepintió – porque Becher quería que fuéramos primero al dormitorio de los chicos, que estaba más lejos de aquí, y en lo que discutíamos, bueno…se hizo eterno – dijo recordando – sonreí, presentí que Anna me caería bien, ¿en qué casa quedaría? ¿En que casa quedaría yo? – pero vamos yendo…-dijo dejando de recargarse en la pared, - debes querer descansar –
Caminamos hacia la habitación que estaba muy cerca de la torre de Gryffindor, según dijo Anna. Llegamos frente al retrato de lo que después supe, era una ninfa del bosque. Era completamente verde, y en vez de cabello le crecían hojas y flores, se movía graciosamente por la pintura, y el lienzo tenía varios árboles.
-         La espera continua – dijo Anna y la ninfa rió y el retrato se hizo a un lado, mostrando una puerta, la abrimos, y entramos en una amplia habitación con tres camas, era demasiado agradable. Vi una puerta la que supuse conducía a un baño. Los baúles ya estaban en las respectivas camas de cada una, y yo me alegré de que la mía estuviera junto a una ventana,  había tres mesas, pegadas a una pared, en donde estaban Galileo, y en otra la lechuza parda que Anna compró ese día en el Callejón Diagon.
-         Es temporal, - dijo Anna – después nos asignarán casas y nos iremos a otros dormitorios -
Anya estaba acostada en su cama, y cuando nos observó entrar, se incorporó y sonrió.
-         ¡Sus lechuzas son hermosas! - sonreí
-         Gracias, - dijo Anna yendo hacia la jaula –
-         ¿Cómo se llama? – dijo Anya –
-         Luca – dijo sonriendo -
-         Es un lindo nombre, ¿Y la tuya Marianne? –
-         Galileo - dije y me acerqué a la jaula - ¡Hola Galileo! Te sacaré de allí, - y el ululó contento, abrí la jaula y lo saqué con el brazo como me enseño la dependiente de la tienda, Anna también sacaba al suyo – ¿Deberíamos llevarlas a la lechucería? – pregunté.
-         No lo se…- dijo Anna – tal vez pensaron que nos gustaría enviar una carta, enviaré una, - concluyó y fue a buscar pergamino y pluma a su baúl, tomó una silla y se sentó en la mesa donde estaba la jaula de Luca.
-         Yo dormiré un poco… - dijo Anya bostezando – me muero de sueño –
-         Descansa Anya –
-         Gracias Marianne – dijo girándose y cerrando los ojos –
-         A mi me gusta Valentina – dijo sonriendo Anna cuando Anya llevaba un rato dormida, y yo descomprimía mi librero –
-         Y a mi, – respondí – pero nadie podrá pronunciarlo –
-         Es cierto – dijo ella sonriendo - ¿puedo decirte yo Valentina? –
-         Claro, además es italiano –
-         Lo se – dijo ella mientras ataba su carta en la pata de Luca – extrañare Italia… - dijo suspirando mientras su lechuza se perdía de vista por la ventana, después miró a donde estaba yo parada. Y observó el librero
-         ¡Wow! ¿Es tuyo? – preguntó feliz –
-         Si – le respondí – y puedes tomar el que quieras – ella sonrió y comenzó a buscar títulos, hasta que llegó a la sección donde yo había puesto títulos que le encargué a mi tía comprar –
-         ¿Jane Austen? – preguntó –
-         Eh…- dije avergonzada – si…es una escritora de novelas, muggle…me gusta mucho – Anna sonrió
-         ¿Puedo tomar este? –
-         Claro – dije sorprendida, y después tomé un libro acerca de encantamientos, y ambas comenzamos a leer.

lunes, 18 de abril de 2011

Capitulo 5. Flying

Mi tía se dirigió a la cocina y comenzó a hacer cosas con su varita de nuevo.

-Debo volver al ministerio, chicos…- dijo y ambos fuimos rumbo a la cocina, rápidamente puso unos platos con sándwiches en la barra – llegaré para la hora de la cena. Deben portarse bien…-

-Mamá no tenemos 10…-  comenzó Mark pero su mama lo fulmino con la mirada – nos portaremos bien – concluyo y sonrió.

Comimos rápidamente, y termine primero.

- Con permiso. - Dije levantándome y corriendo hacia las escaleras, junto con todas mis compras.

-¡Vale! – gritó Mark –

-         ¡Bajo enseguida! – dije casi en el segundo piso.

Llegué a mi ¿habitación? …simplemente aún no me acostumbraba. Puse a Galileo en una mesa, y abrí la jaula. Ululó contenta. Saqué un bote de bocadillos que le compre y  salió de su jaula. Lo comió y después dio un par de saltitos por la mesa, sonreí. Y me dirigí hacia el baúl.

Lo abrí, y tenía más cosas de las que podía contener un baúl normal. Pensé que podía tener un hechizo para expandir. Lo que llamó mi atención primero fue un paquete alargado, envuelto con un papel morado que brillaba, lo tomé y lo saque. Parecía abierto y vuelto a empaquetar…parecía…

-         ¡Tú escoba! – dijo Mark desde la puerta - ¿Cuándo te la dieron?

Unas letras doradas que salieron del envoltorio respondieron su pregunta. Al inicio estaba la fecha de la noche anterior al mundial de Quidditch. Después de eso decía:

Felicitaciones hija: ¡Hogwarts!

Seguido de la firma de mi padre. Retiré el envoltorio y lo doble y guarde. Me giré a ver la escoba, era nueva…estaba…preciosa.  La tomé y la coloqué sobre mi hombro.

-¿Crees que podamos volar un poco? – le pregunte esperanzada
- Llevo casi 3 días esperando a que digas eso – dijo sonriente – iré a mi habitación por mi Nimbus 2001, espérame en el jardín – dijo, así que yo me dirigí hacia la planta baja y de alguna manera encontré la salida. Me di cuenta que estábamos en el campo, lo que parecían acostumbrar muchas familias mágicas.

Mark llegó con una caja de madera muy grande y su escoba al hombro. Bajo la escoba e hice lo mismo.
-¡Arriba! – le grité a la escoba con autoridad y esta se elevó. Pase una pierna por el lado y me incliné hacia adelante. El estómago me hormigueaba, y sentí una emoción extraña. Comencé a ir más arriba. Mark subió, y me aventó una quaffle, sonreí.
- ¡Ahora corre! – dijo inclinándose en la escoba y subiendo velocidad – gano si te quito la quaffle, si logras pasarla por el aro ganas – señalo a un aro que estaba pegado a la pared de la casa. Di un giró y aumenté la velocidad, me zumbaban los oídos. Mark se acercaba por atrás así que instintivamente fui hacia abajo, lo perdí por un momento, pero después bajo y seguía detrás de mí, gire y entre por dos árboles que estaban un poco juntos. Rodeé a Mark, que miraba confundido a los árboles y lancé la quaffle al aro. Grite de emoción y volé con la escoba. Era una sensación tremenda. No podía creer que a algunos magos no les gustara.

-Ya sabes lo que dicen… - dijo Mark en tierra –
-¿Qué? –
- Torpes en la tierra, hábiles en el aire –
- ¡Mark! Ahora verás… - dije bajando rápidamente e intentando ponerme en tierra. Lo malo fue que lo hice mal, y caí al suelo.
- Te lo dije – dijo triunfante –
- Eres un mal perdedor – dije levantándome –

Continuamos volando un par de horas más y decidimos entrar.

El resto de la tarde, me puse a ver los libros de los primeros años y a estudiarlos un poco.
Me quedaban 3 días en casa de mis tíos. Aproveche el mayor tiempo posible para estudiar cosas que ya hubieran visto, volaba con Mark y mis tíos seguían muy ocupados con el ministerio. Hasta que llegó el 31 de agosto.

Me aseguraron que Galileo y mi baúl llegarían a Hogwarts. Decidí ir vestida con unos jeans, y un suéter azul de manga larga. Suponiendo que no habían comenzado las clases. Me despedí de mis tíos y mi tía me dijo que ella también me quería dar un regalo, así que lo metería en mi baúl. Me alegraba haber estado con ellos. Mi padre había ido unas dos veces, y ese día había desayunado con el. Me dolió despedirme de Mark, por fin habíamos jugado Quidditch de verdad, habíamos ido al Callejón Diagon y habíamos ido a los mundiales de Quidditch…hubiera querido compartir Hogwarts también con el.

-         Cuídate Vale…nos veremos en navidad – dijo Mark mientras entraba en las llamas verdes y comenzaba a girar. Cerré los ojos y pegué los codos,
-         <<“tal vez podría acostumbrarme a esto”>> - pensé, y entonces la velocidad comenzó a disminuir. Así que abrí mis ojos. Observe delante de mí. Seis personas me miraban.
-         Ahora están todos señorita Siegrist – dijo un hombre con ojos color azul cielo, gafas de media luna, una larga barba plateada al igual que su cabello, una tunica morada con estrellas, y una sonrisa en los labios. – Bienvenida a Hogwarts – mi mente se borro por tres segundos, estaba a punto de correr, abrazar a Dumbledore, y gritar alegremente: “Profesor Dumbledore, es usted genial”. Dumbledore comenzó a reír quedamente y tuve la ligera sensación de que sabía exactamente lo que estaba pensando. Así que desvíe mi mirada de la azul de Dumbledore. Y ví a 4 muchachos,  2 chicos y 2 chicas observándome.

Miré primero al chico que estaba en mi extremo izquierdo. Tenía el cabello chino y definido, negro. Unos ojos verdes, pero no intensos como los de Harry Potter, eran un verde olivo.  Sonrió. Tenía una sonrisa blanca y perfecta. Tenía la tez apiñonada.  

A la derecha había otro chico, con cabello castaño claro, unos ojos azules, pero de un azul muy oscuro. La piel pálida.. Me miraba con severidad.

A la derecha de el, había una chica de cabello rojo  corto, de una impresionante belleza, sus ojos,  eran de un extraño color ámbar. Y su piel era completamente blanca.

Y al lado de ella, estaba la chica del callejón Diagon. Nos miramos sorprendidas por un segundo. Note que tenía los ojos violetas. Su piel era pálida, pero no tanto como la de la otra chica.
- Bueno, los cite antes para hablarles acerca de algunas cosas – dijo sonriendo – pero, deben estar algo cansados.

-         <<“¿Cansados?”>> - pensé extrañada - <<”Pero si viajamos…”>> -
-         Así que si les parece podríamos hablar en la cena…- dijo Dumbledore sonriendo – mientras tanto preparamos unas habitaciones temporales, en lo que los eligen para su casa… - en ese momento la puerta se abrió y una bruja de sombrero puntiagudo, mirada severa, cabello castaño, lentes, y un vestido verde entro.
-         Ah…Minerva dijo Dumbledore - justo a tiempo.
-         Si gustan esperar afuera, jóvenes – dijo la profesora McGonagall – y extrañados, nos dirigimos hacia afuera, abrí la puerta, y vi la escalera de caracol, nos paramos sobre ella, y comenzó a moverse. Finalmente nos encontramos en el pasillo. Nadie hablaba. Miré de nuevo a la chica del cabello negro. Llevaba un suéter que era exactamente igual al mío, excepto que el mío era azul y el suyo morado. Después me giré y vi al chico de los ojos verdes, pero el me miraba. Me sentí algo rara y mire hacia el piso.
-         Eh…hola –  me dijo la chica pelirroja, y extendió su mano – mi nombre es Anya, Anya Kuznetsova –
-         Mucho gusto Anya – dije – mi nombre es Valentina Siegrist –
-         Va..va..le..ti – comenzó Anya –
-         Bueno, también puedes decirme Marianne, - sonreí – también me llamo así. –
-         Marianne entonces – dijo dejando de estrechar mi mano -  
-         Anya, Valentina – dijo el chico de los ojos verdes mirándonos – es un placer, mi nombre es Marius –
-         Yo soy Frank – dijo con suficiencia el chico de los ojos azules   - Frank Becher – me gire y mire a la chica que tenía el cabello negro –
-         ¿Y tu? – dije sonriendo –
-         Me llamo Anna, Anna Spinelli –
-         Spinelli es un apellido italiano, ¿cierto? – dijo Marius  
-         Si, vengo de allá – dijo Anna – pero tu no has dicho tu apellido
-         Es cierto – dijo Marius riendo – Marius Soileris -
-         ¿Y de donde es eso? – dijo Frank
-         De Grecia – sonrió Anna –
-         Exactamente – dijo Marius, y después volteó a verme  – y me da curiosidad…Valentina…eres de? –
-         España – dije sonriendo –
-         Yo soy De Rusia – dijo sonriendo Anya - ¿y tu? – dijo mirando a Frank
-         Alemania – dijo con orgullo y suficiencia
La verdad,  Becher comenzaba a caerme un poco mal, se me hacia un tipo de Malfoy…pero no era tan guapo.
-         Y, ¿a ustedes por que los llamaron? – siguió – la verdad, es que yo soy excelente en pociones, y estaban a punto de nombrarme capitán del equipo de Quidditch allá, en mi colegio, pero Hogwarts es demasiado prestigiada y bueno mis padres… -
-         Entonces, ¿Por qué no te quedaste ahí? – dijo Anna en voz baja al lado de mi y tuve que aguantar la risa -  
-         Bueno, - dijo Anya sonriendo – a mi me gustan mucho todas las materias, - pero en especial herbología y pociones…tengo algunos proyectos que quisiera hacer, aunque nunca espere una carta –
-         <<”Yo leí Harry Potter y la orden del Fénix en dos días”>> - pensé - <<”Solo eso”>> -
Temí que todos, incluidos el sonriente Marius dijeran sus logros, y conocimiento…y llegaría mi turno. Gracias al cielo la puerta detrás de nosotros se abrió.
-         Bien, si gustan acompañarme – dijo la profesora McGonagall, comencé a caminar – junto con ellos, pero ella se giro – usted no señorita Siegrist, el director desea hablar con usted –

Me quedé congelada
-<<“¿Hablar con Dumbledore? ¿Para qué?”>> - pensé preocupada mientras los vi alejarse.
- La contraseña es “Varita de Regaliz” – dijo la profesora alejándose – ya volveré para conducirla a su habitación – asentí con la cabeza y los 5 se alejaron por el pasillo. Suspiré y mire la gárgola, ¿Qué tendría que decirme Dumbledore? 
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¡Gracias a todas por leer! ¡Las quiero mucho..!
XD
Gracias por comentar...y, etc, etc.

martes, 12 de abril de 2011

Capitulo 4. ¡De compras!




Al salir de la tienda, mi tía nos miro.
-         Son lo bastante grandes para cuidarse solos – ambos nos miramos y asentimos – Yo debo ir al ministerio…asi que bueno – abrió su bolsa, tomo un saquito y se lo entrego a Mark – Aquí tienes el dinero para tus cosas hijo – yo al instante quise golpearme la cabeza…había olvidado ver si tenia dinero en mi baúl, pero en eso mi tía sacó 2 sacos más, uno de un tamaño similar al de Mark, y otro que tenía el triple de tamaño- y estas son tuyas Vale…- dijo depositándolas en mi mano – una la manda tu padre, y bueno, la otra… - hizo una cara enojada – son tus ganancias de las apuestas. –
-         Genial! – dijo Mark, mi tía simplemente puso los ojos en blanco –
-         Los veré a las 3 de la tarde frente a Gringotts, - dijo mi tía sonriendo - ¡No se separen! – dio un beso a Mark y este se hizo hacía atrás –
-         ¡Pueden vernos mama! –
-         Adiós tía, ¡gracias! – dije yo mientras me abrazaba, y después regreso para usar la red flu...Mark y yo nos miramos y nuestra sonrisa se ensanchó.
-         ¿¡Estas pensando lo mismo que yo?! – dijo emocionado
-         ¡Quidditch! – dijimos al unísono y corrimos hacia el escaparate que estaba a dos tiendas de nosotros. Una saeta de fuego estaba tras el cristal.
-         Como quisiera una escoba…- dije casi pegando la nariz al cristal
-         Prima, creo que te golpeaste muy fuerte en la cabeza cuando te desmayaste, ¿verdad? – dijo el despeinándome un poco, yo me gire y lo mire
-         ¿Tengo una escoba?- pregunte incrédula
-         ¡Pero claro que la tienes! – dijo el moviendo los brazos – tienes una Galaxie la competencia Norteamericana para la Nimbus 5000…
-         ¿Eso existe? – pregunte incrédula
-         Mira, - dijo el tomando mi hombro – en escala de escobas….tenemos en primer lugar la Saeta de Fuego – dijo señalando el vidrio – hela aquí, la mejor…por mucho, comparada con esto las demás escobas son palos de madera que sirven para barrer…- hizo una cara un poco extraña así que decidí interrumpirlo
-         ¿Y luego? –
-         Bueno, - dijo el sonriente – la galaxie y la Nimbus 5000, se disputan el segundo lugar, pero…como dije, nadie habla de ellas ya…son obsoletas.
-         ¿Hace cuanto salieron?
-         Vale….¡fueron obsoletas desde el momento en el que salieron! Comparadas con la Saeta de Fuego, claro…-
Asentí con la cabeza
-         Pero  es genial que te hayan dado una, ¡quizá tengas la mejor escoba de Hogwarts! Nadie que vaya al colegio, excepto Krum – dijo con cara de admiración – tiene una saeta de fuego
-         <<” No lo creo”>> - pensé sonriendo, y comprendí porque nunca leí de ellas en los libros. La saeta las rebasaba por mucho.

Unos niños comenzaron a arremolinarse a nuestro alrededor. Así que decidimos comenzar a caminar.

-¿Compraras tu caldero ahora, no? – pregunto el –
- No tengo… - dije inexpresivamente mirándolo
- Debes ser realmente mala en pociones para hacerles un hoyo cada año – dijo el sonriendo – ¡Pociones es mi mejor materia!, yo podría ayudarte! – esto me hizo enojar un poco…no podía ser tan difícil…había leído todos los libros, ¿no?...y no podía ser tan distinto de laboratorio….aunque…
- No, gracias – dije caminando más rápidamente.
Después de la tienda de calderos, fuimos al Boticario por materiales para las pociones. Me sorprendió ver a una bruja regateando por el precio de los ojos de murcielago.
-<<”Piensa que son de plastico, piensa que son de plastico”>>- pensaba mientras los veía –
 La tienda de calderos y el boticario estaban al inicio del callejón, así que después pasamos de nuevo por la tienda de artículos para calidad del Quidditch, y tuve que agarrar a Mark del brazo para que no fuera a verla.
-         Tenemos cosas que comprar Mark – dije guiándolo a la papelería. Espere ver a muchos estudiantes, y así era, docenas de gente de nuestra edad, un poco mayores y menores, se apretujaban, reían, charlaban, y hasta una chica refunfuñaba por que no querían comprarle tinta invisible. Yo emocionada compre 3 plumas muy lindas, pergamino, y tintas de varios colores.
-         <<”Siempre quise escribir con plumas”>> - pensé feliz mientras salíamos de la papelería. Íbamos saliendo de allí, y Mark preguntó
-         ¿Y que piensas comprar con el dinero? – la respuesta estaba frente a mi.El emporio de las lechuzas. Señale al frente.
-         ¿Una lechuza? –
-         Si, así podré escribirte – dije animada - ¡vamos! – ambos caminamos dentro del local con reducido espacio. Todos los muros estaban cubiertos con cosas, y la tienda estaba vacía a excepción de una chica que estaba pagando una lechuza café muy bella. Ella se alejó y mi primo le abrió la puerta para que pasara mientras le sonreía. No sabía donde la había visto antes hasta que giro su rostro hacia nosotros para agradecer a mi primo, que se puso un poco rojo. Era la chica del cabello negro. Quise saludarla, pero salió rápidamente con la mirada hacia abajo después de ver a Mark.
Me puse a ver todas las lechuzas y especialmente me gusto una color gris perla, que tenía manchas blancas, la pagué en la caja, y decidí ponerle Galileo.
-Eres extraña – me dijo mi primo – y el nombre también.
- A mi me gusta – dije sonriendo – ¡Hola Galileo! – dije mirando la jaula y Galileo ululó contento. – A el le gusta.
Galileoo!!  

Después de esto fuimos a la tienda de  Madame Malkin.
-         ¡Hola! – dijo ella amablemente cuando entramos – ¿ustedes son de…Hogwarts? –
-         Buenos días, - dije yo sonriendo – si, bueno, yo soy de Hogwarts
-         Yo soy de Dumstrang – dijo mi primo mirando hacia abajo.
-         Esta perfecto jovencitos, - dijo ella – bueno, primero que me acompañe la señorita…¿?
-         Siegrist – dije finalizando la frase –
-         Bien, - dijo ella – ven conmigo – Mark se sentó en un taburete que apareció en la tienda, mientras yo seguí a Madame Malkin –
-         En un momento termino con usted señor Diggory, - dijo la mujer sonriendo – falta que me traigan la tela que había encargado…no nos abastecemos…todos vinieron hoy, ¡y además todos quieren túnicas de gala! Todas mis trabajadoras están ocupadas
-         No hay problema – dijo el volteando a vernos
-         ¿Y, quieres el juego completo? – pregunto ella - ¿de que casa…? –
-         Eh…vera, es que aún no tengo casa… - dije sonrojándome un poco, ya que Cedric me veía extrañado
-         Oh, bien – dijo ella – enseguida vuelvo querida-
-         <<”Ay, Dios….ay Dios”>>-
-         Nos volvemos a encontrar – dijo el sonriendo
-         Muchas gracias por lo de antes…- dije yo mirando al suelo, ya que si miraba a Cedric, estaba en riesgo de no saber que decir
-         No te preocupes, - dijo el – apropósito el chico rubio…bueno, no le hagas caso…el es…así –
En ese momento lo voltee a ver, cualquier estudiante de Hogwarts que no fuera Slytherin, estaba segura de que, estaría insultando a Malfoy ahora.
- Gracias – dije – no lo tomaré muy en serio
- Harás bien – dijo el sonriendo
-         Señor Diggory, sus prendas están listas – dijo ella  - si gusta acompañarme –
Claro – dijo el, bajó ágilmente del taburete y agregó - ¡hasta luego! –
Cinco minutos después, llegó Madame Malkin junto con Mark y una bruja, que comenzó a meter agujas en la ropa de Mark mientras se subía al taburete. Mi uniforme era negro completamente, y Madame Malkin me explicó que este cambiaría llegada la selección.
Una hora  después salimos con mi uniforme, mi túnica de gala, y el uniforme de Mark; el insistió en que quería una túnica de gala también, aunque no se porque. Así que la compró.
Después fuimos a la tienda de bromas Gampol y Japes, donde compre bengalas de el Dr. Filibuster y otras cosas interesantes. También fuimos a una tienda de baratijas. Cuando faltaba media hora para las 3, estábamos tomando un helado en la heladería de Florean Fortescue.
-Siento que me falta algo…- dije distraidamente mientras terminaba mi barquillo
- ¿Tal vez ver por ultima vez la saeta? –
- Mark….estas obsesionado – dije con pereza – si tan solo tuviera mi lista…!
- Oh…si, - dijo Mark – lo siento, mi mamá me dijo que te la diera, - dijo sacando un sobre de su bolsillo – llegó a casa cuando estábamos en los mundiales.
- ¡Mark! – dije casi arrebatándole la carta de las manos, la miré. Aún estaba sellada con el escudo de Hogwarts en purpura. La voltee. En realidad este era uno de los momentos más conmocionantes de mi vida…el sobre de pergamino, las letras verdes:

Señorita  V.M. Siegrist
Strawberry Lane, 8
Newcastle
Londres

-         ¿No piensas abrirla? – dijo el impaciente, entonces, abrí el sobre…y intentando no gritar de la emoción leí la primera hoja.

COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA
Director: Albus Dumbledore
(Orden de Merlín, Primera Clase,
Gran Hechicero, Jefe de Magos,
Jefe Supremo, Confederación
Internacional de Magos).
Estimada señorita Siegriest:
Tenemos el placer de felicitarla de nuevo, por obtener una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia. Le adjuntamos  la lista del equipo y los libros necesarios. Las clases comienzan el 1 de septiembre. Pero, le solicitamos que junto, con los demás alumnos de intercambio que se incorporan este año, llegue el 31 de agosto. Su casa será conectada a la Red Flu.
Muy cordialmente, Minerva McGonagall
Directora adjunta

-<<” ¿Los demás alumnos de intercambio?”>>- pensé extrañada mientras Mark arrebataba las hojas de mi mano - <<” No hubo alumnos de intercambio en el Caliz de Fuego…bueno, yo tampoco estaba…”>> - En ese momento Mark interrumpió mis pensamientos.

-         ¡Vale! – dijo alarmado – ¡Ya se lo que nos faltaba! ¡Los libros! –
-         Ay Dios…tu mamá estará aquí en 10 minutos – dije – ¡corre!

Así que Mark y yo con muchos paquetes, una lechuza que se quejaba, y magos y brujas llamándonos cosas, llegamos agotados a Flourish y Blotts. Mark dejo los paquetes en la puerta y corrió a buscar sus libros, yo me disponía a hacer lo mismo. Pero, no tuve necesidad de eso. Entrando a la librería estaban exhibiendo un nuevo artículo.  

LO BÁSICO EN HOGWARTS.
Es cierto que cada profesor cambia de libros para pedir, pero esta biblioteca tiene lo necesario para los 7 años de educación. Si necesita algún libro que no esta en esta biblioteca, le daremos el libro al  ridículo  precio de 10 sickles de plata.

Al lado del letrero, había un librero con muchos libros, el cual comenzó a comprimirse, ya que el dependiente, estaba mostrándoselo a unos clientes.

-         Además, puede comprimirse hasta caber en una mochila, y ser ligero como una pluma – dijo él alegremente, mostrándoselo- y si lo compra hoy puede tener un descuento…
-         Muchas gracias, quizá el otro año - dijo la señora, y yo mientras pensaba en mi suerte al tener aún la mayor parte de el dinero de la apuesta, grité.
-         ¡Yo lo quiero señor! – el dependiente sonrió y en menos de 3 minutos estábamos afuera con las compras.
-         Si que eres ñoña- dijo Mark burlonamente, yo solo rodé los ojos. En realidad estaba feliz, sentía que iba a necesitar estudiar y esforzarme más para estar a la par con los demás.

Agotados, llegamos con mi tía, que nos esperaba. Y nos fuimos, por desgracia mía, de nuevo por la red flu. Aunque esta vez, no me caí.

jueves, 7 de abril de 2011

Capitulo 3. El callejón Diagon

Desperté sin querer abrir los ojos, todo el cuerpo me dolía como si hubiera hecho demasiado ejercicio el día anterior. Abrí mis ojos después de unos minutos sin pensar en nada mas que respirar, y me encontraba en una habitación que no era mía, otra vez. Pero esta habitación carecía de la impersonalidad de la anterior. La parte baja de las paredes estaban pintadas de color morado, y la superior de color Lila, y había girasoles pintados en las paredes, los cuales parecían haberse  extendido y girado hasta un rayo de sol, ya naranja que se colaba entre las cortinas color verde pálido. Me incorporé en la cama y miré a mí alrededor, había un tocador, un closet, un escritorio todo de color café claro, y a los pies de la cama, un baúl.

Me forcé para recordar las últimas horas y la cabeza comenzó a dolerme mientras   diversos fragmentos me llegaban; estaba siendo llevada en brazos de alguien, viendo las copas de los árboles, el techo de una tienda blanca, ¿una medicina? Y después lo recordé, los mundiales,…el chico de los ojos grises,…los mortífagos!

Me levante y observe que tena puesta una pijama, encima  de la cabecera había un póster de las brujas de Macbeth, 8 músicos melenudos tocaban sus instrumentos, mientras el otro parecía cantar, solo que no se oía nada, y al lado de el un póster con el logo del Puddlemere United, con una switch que se movía para todos lados y de vez encunado entraba un jugador volando. Me puse unas pantuflas que enconare y cuando me disponía a abrir una de las puertas, esta se abrió y salte. Mi tía se encontraba al otro lado y me abrazó. Después me dijo:

-         ¡Ya despertaste!, ¿Como te sientes?, ¿Tienes hambre? – yo la mire absorta, ya que me lo dijo en ingles y aun estaba un poco dormida, así que le respondí después de unos segundos
-         What? – y ella me repitió lo anterior, y no noté mi hambre hasta que ella lo menciono, y después de decirle que estaba bien, se apresuro a salir, no sin antes de decirme 2 veces que me acostara a pesar de mis negativas. Volvió 15 minutos después con te, y un plato con sándwiches, lo agradecí y comencé a comer mientra hablábamos –
-         ¿Cuánto tiempo estuve así? – pregunte un poco apenada
-         Este es el segundo día que estamos aquí – me dijo mi tía con una sonrisa un poco triste, - en la mañana nos fuimos inmediatamente de el camping
-         ¿Dos…días? – dije dejando el sándwich en el plato
-         Si, nos dijo la sanadora que se agravo todo porque no habías comido… - un leve sonrojo apareció en mi cara – pero no debes de preocuparte por eso.
-         Tía…- pregunte - ¿Sabes que paso con el muchacho? – mi tía me miro por un segundo –
-         Bueno, creo que se fue con su familia –
-         ¿Sabes quien es? – le pregunte con curiosidad
-         En realidad no… - dijo ella, fue tu papá quien te encontró, pero estaba demasiado preocupado, y solo quería sacarte de allí …
-         Y los … - ella me interrumpió
-         Se escaparon… - dijo ella mirando a los girasoles – parece que después que te desmayaras, alguien de entre los árboles aturdió al chico y después se desaparecieron, los del ministerio los encontraron poco después a ustedes dos…
-         Pero, ¿No sabe mi papa quien es tampoco...acaso? – pregunte con insistencia 
-         No querida, - contesto mi tía mirándome de nuevo – los del ministerio no quieren que nadie sepa nada, se niegan a aceptar que el mundial se fuera tanto de las manos, y con lo de la familia de muggles y la marca tenebrosa en el periódico tienen el agua a el cuello, pero siguen aceptando dinero de los Malfoy, claro… -por un momento la mire sorprendida, ¿Acaso ellos sabían algo?, miro mi cara, se percato de la información que me estaba dando, y retomo la platica donde había quedado – así que le dijeron a tu padre que no lo mencionara, y en la tienda de enfermería te lo querían decir a ti también, solo que los sanadores no los dejaron – suspiro – en fin, nos dijeron a nosotros que te lo dijéramos – dijo mirando de nuevo a los girasoles que se habían movido otro poco, y se hizo un silencio que se alargo lo que me pareció bastante tiempo
-         Oye tía, - dije de pronto - ¿De quien es este cuarto? – ella me miro con una sonrisa que ya conocía, y de pronto adivine lo que pensaba
-         Bueno, es que ahora  que iras a la escuela aquí en Inglaterra pensé que podrías tener un cuarto aquí, ¿Te gusta? Yo misma escogí las cosas – me dijo sonriéndome y yo respondí afirmativamente. Desde siempre mi tía había querido hacer eso en su casa, ya que no había tenido hijas cuando yo tenia 14, siempre había querido una, y siempre me había querido mucho, así que tenia esos extraños detalles conmigo, y mi mama se molestaba, claro…-
-         Pero mi papá… - comencé
-         Bueno, claro que esta la casa del tu papa – dijo ella conciliadoramente - pero, a veces tiene que viajar por su trabajo en el ministerio, y no puede cuidarte. Además, ahora tu papa y tu tío están demasiado  ocupados con lo que paso en los Mundiales...así que ahora todos estamos aquí – hice una sonrisa baja a eso y le puse leche a mi te
-         Si mañana te sientes mejor, - me dijo sonriendo -  podemos ir al Callejón Diagon con Mark…. – mi sonrisa se ilumino, ¡el Callejón Diagon! Libros, calderos, lechuzas, plumas,… ¡sortilegios Weasley! … decaí  un poco al recordar que aun no estaba la tienda de bromas. Pero asentí enérgicamente, pensando al mismo tiempo que el que le dijeran Mark a mi primo sonaba extraño…pero debía acostumbrarme, después de tomar el te me sentí un poco adormecida, y mientras me preguntaba de que era, el sueño crecía mas y mas, el sol ya no entraba por la ventana y los girasoles pintados habían vuelto a estar rectos en la pared, como pinturas de girasoles normales. Mi  tía se despidió y yo me metí de nuevo en la cama; la cual tenía un edredón verde de un lado, color crema del otro, con sabanas verdes a juego; las cuales se habían tendido solas, y me sumí en un sueño profundo, mientras pensaba en un par de ojos grises

-         ¡Vale! – grito mi primo mientras entraba por la puerta de la habitación, o eso oí…seguía con los ojos cerrados, pero los abrí al instante -
-         ¡Esta dormida Mark! –
-         ¡Ya desperté! – dije feliz mientras salía de la cama con energías renovadas, y las sabanas comenzaron a sacudirse para volver a tenderse solas, Mark se acerco, me dio un abrazo y luego un golpecito en el brazo
-         Me tenias preocupado … - dijo –
-         Tonto – dije yo y le devolví un golpe –
-         Mark, vamos a dejar que se arregle… - dijo mi tía aun en la puerta, mientras empujaba a Mark hacia la salida, y después tras cerrar la puerta agregó – ¡desayuno en 20!  -

Bien, lo primero que necesitaba era un baño, así que fui hacia la puerta aún sin abrir, y decidí lavarme los dientes, así que abrí el grifo. Me miré al espejo. Comencé a cepillarme, notaba algo raro. Escupí la pasta. En la mayor parte de mi cabello, la parte de debajo de mi hombro había desaparecido, y en la más baja de mi cuello, estaba chamuscado…me entraron ganas de llorar, al menos en la vida real solo me lo habían cortado, pero ¿quemado?....
En un arranque de ira apreté  el dentífrico, que salio directo al espejo, y el agua seguía cayendo. Después di un pisotón al suelo.
-         ¡AHHH!! –
-         ¿Todo está bien? – escuche 2 minutos después que tocaba la puerta
-         Eh…si – dije cerrando la llave del agua –
-         Bueno…- dijo mi tía del otro lado insegura – lo primero que haremos será ir a la estética Vale… -
-         Si…- dije secándome el par de lágrimas que se me habían salido…no podía ser tan infantil.
Me metí a la ducha, me bañé, y no tuve que abrir mi baúl para buscar la ropa, ya que alguien se había molestado en sacarme ropa…me imagino que fue mi tía. No le dí importancia y me puse la ropa. Eran unos jeans entubados, una blusa morada, un chaleco que era largo de la parte delantera y corto de la de atrás negro, y una par de zapatos negros. Recogí mi corto cabello, me puse unos aretes y salí del cuarto. Había un pasillo, que acababa a mi izquierda, así que me giré a la derecha y comencé a andar, después de unos 3 metros, el pasillo se acababa y había una estancia con un par de sillones, que estaba más baja del nivel del piso. Crucé la pequeña estancia, y fui a otro pasillo, que se dividía en izquierda y derecha, decidí ir hacia la derecha y vi unas escaleras que descendían y estaban pegadas a la pared, del otro lado había un gran cristal, en el que se podía ver un bonito jardín y había una sala, pero ésta era más grande. Fui a mi derecha ya en la planta baja, y me encamine hacia el comedor, que estaba al lado de la sala, pero el nivel del suelo volvía a ser más alto. A la derecha del comedor estaba la cocina, y a la izquierda había otra puerta.
Mi tía movía la varita y cocinaba; y Mark estaba sentado a la mesa comiendo.
-¿Qué quieres desayunar? – pregunto mi tía volviéndose
-¿Tienes yogurt? – mi primo rió,
-¿Qué? – dije volteándolo a ver
-¡Necesitas comida! – dijo mi tía llevas 2 días durmiendo y…-
-Pero no…. – dije, y fui bruscamente interrumpida –
- Bueno, entonces decido yo, - dijo buscando algo – después, sobre la barra de la cocina me pasó un plato repleto de hotcakes y salchichas.
- Me siento en engorda – susurre por lo bajo a Mark, y de la risa, escupió leche, mi tía volteo a verlo enojada, y apuntó con su varita
- ¡fregotego! –
La mesa se limpió al instante, y yo me limite a comer mi desayuno a partir de ese momento. Al terminar, fuimos caminando hacia la sala, y mi tía prendió el fuego…
- Pol…¿polvos flu? – susurre asustada,
- Si querida, no estamos tan cerca de Londres como tu padre… - dijo ella mientras sacaba un saquito de algún lugar y me puso un poco de polvos en la mano. Recordaba perfectamente como los usaban los magos en los libros que leí y era obvio, que se suponía que yo ya lo había hecho, pero me aterraba. Mi tia y mi primo me veían esperando.
- ¿Yo…primero? – dije tentando mi suerte –
- Ya Vale….quiero ir al callejón… - dijo impaciente mi primo –
Suspire, y arroje los polvos a las llamas, en ese momento se tornaron verdes, y crecieron.
-         Ahora se supone que entres…- dijo mi primo impaciente, así que le di un empujón mientras avanzaba.
-         ¡Callejón Diagon! – dije fuertemente y entré a las llamas. Todo comenzó a dar vueltas, podía ver docenas de salas, cientos, apreté mis brazos contra mis costados…decidí cerrar los ojos y esperar a que acabara, después comencé a girar más lentamente, cuando deje de girar, abrí los ojos e intenté dar un paso, me cai.

Ahogue un “¡ouch!” que luchaba por salir, y miré hacia arriba. Dos figuras altas me miraban, Dios, no veía bien, parpadeé y pude observarlos mejor, eran 2 chicos, todo esto pasó en menos de 3 segundos. Uno me miraba altivo y con una sonrisa sarcástica; tenía el cabello platinado y su piel era extremadamente pálida…no lo podía creer…
-<<”Draco Malfoy….Draco Sexy Malfoy!”>>- pensé - <<”No puede ser otro”>>-

-¿Piensas quedarte allí hasta que Merlín vuelva? – dijo ensanchando su sonrisa, eso me bajó de mi nube - ¿acaso nunca habías usado polvos flu…tu…-
-¿Estas bien? – la otra figura había interrumpido a Draco Malfoy, y lo miré. Tenía el cabello cobrizo y la piel pálida…y una mirada preocupada. Me tendió una mano y la tome, se agacho y tiro de ella, caminamos 2 pasos.
-¡Vaya Diggory! – dijo Malfoy encantado – ¿la peor casa de Hogwarts hace galantería de su “virtud”? –  
Una chica que estaba detrás de el, con el cabello largo y negro, y un flequillo en la frente lo miró molesta, y después iba a caminar a la derecha cuando chocó contra un señor de cabello largo y platinado, al igual que el de Draco, al instante supe quién era. La chica, al instante bajó la cabeza y adivine lo que iba a hacer…me dio pena no poder detenerla.
-         Mi scusi – dijo ella  - colpa mia – ( Perdone, fue mi culpa)
-         <<”¿Eso es italiano?”>> - pensé confundida, el que sin duda era el padre de Malfoy, la veía con desprecio, y me pareció que ella pensó que el lo hacía porque no la entendió. Así que enrojeció, al parecer por la pena y le dijo en ingles:
-         Discúlpeme señor yo… - pero en ese momento Lucius Malfoy apartó la vista, y caminó hacia su hijo, nos hechó a Diggory y a mi una mirada despectiva y se dirigió a su hijo
-         ¿Nos vamos Draco? Tenemos cosas que hacer, gente que ver…y, éste lugar esta lleno de…-comenzó su oración, pero no la terminó, no supe porqué, pero en ese momento miraba detrás de Diggory y a mi.
Se giró y comenzó a caminar con la cabeza alzada, Draco nos miro con desprecio y lo siguió.  Se alejaron sin antes echar una última mirada a la chica con cabello negro. Quien había cambiado su expresión de vergüenza a una sonrisa sarcástica –
-         Zoticoni… - susurró – (patanes)
Yo quería decirle algo, pero de pronto sentí miradas detrás de mí. Me giré y vi a mi tía, mi primo, y un señor detrás de mí.
-¿Cedric?- dijo el señor – Olvide darte más dinero para tu nueva túnica…tengo que volver al ministerio. – asumí que ese señor era Amos Diggory, el padre de Cedric. – no puedo quedarme mucho, tenemos muchos problemas en el ministerio…-
- Yo los alcanzare en un par de horas Amos, - dijo mi tía –
- Claro Barbara….- dijo el mirándola de nuevo, Cedric fue con el y caminaron hasta la chimenea…iba a seguir viéndolos pero recorde que había otras personas, y a la chica de cabello negro, pero cuando miré donde estaba ella, se había ido.
- Vamos Vale… - dijo mi tía y caminamos hacia la estética que estaba a unas tres tiendas de alli.
No pude hacer más que intentar no abrir la boca cuando entré. Las sillas giraban solas con las varitas de quienes se sentaban en ellas, los estilistas usaban sus varitas para cortar, y había botellas de todas formas, tamaños y colores agrupadas en una estanteria muy grande. A una señora, sus uñas medían más de dos metros, había un mago con cabello en casi todos lados, una maga con el cabello verde, y 20 personas más. Llego una chica rubia muy alegre, que tenía los ojos de un color violeta.
-¡Bienvenidos a la Estetica: ¡Magia para tu belleza! Aquí podemos arreglar de todo, hasta por encantamientos…si mira usted….-
- Quisiera hablar con Emma por favor – dijo mi tia –
- Oh, usted ya nos conoce – dijo ella – en un momento viene – dijo mientras se perdía entre la multitud de magos.
Una mujer de cabello castaño corto, delgada, alta y muy bien arreglada se acercó a nosotros.
-         ¡Barbara!- dijo emocionada - ¿Qué puedo hacer por ti? –
-         Pues traje a mi hijo para un corte – dijo sonriendo
-         Mama…- comenzo el –
-         Ya hablamos de esto – dijo ella
-         ¡Esta bien! – dijo el, y entonces Emma, le pidió a una maga que lo atendiera, cuando nos quedamos solas las 3 mi tia dijo:
-         Bueno, y te traje a ti a mi sobrina porque… - dijo algo incomoda - bueno, ¿nos podemos sentar? –
-         Claro Barbie – dijo ella sonriendo
Nos sentamos frente a un espejo, y entonces yo me desamarré el cabello
-         Ay…¡pequeña! – dijo Emma cuando me vio – pero esto tiene arreglo dijo mirando feliz mi mechón largo de pelo, tomo su varita y la puso sobre el mechón largo de pelo, y la arrastro como si fuera una imagen agrandada en Word, o eso me pareció ya que el largo volvió al cabello, por un momento todas pensamos que lo había logrado pero en cuanto soltó dejo de hacer el hechizó, el cabello “nuevo” cayó al suelo.
 Ella no desanimó y fue a su armario lleno de botellas, tomo una y la puso donde estaba chamuscado, el cabello volvió a estar sano, y repitió el procedimiento de la varita, pero este volvió a caer. Probó con dos líquidos más y una pasta extraña pero todo fracaso.
-         ¿Barbie como se quemo el ca….? – dijo Emma mirando a mi tia extrañada
-         Fue en los mundiales Emma….- dijo mi tia bajando la voz – incendiaron la tienda
-         Lo siento Barbie, pero lo quemado con ese fuego, no puede… - dijo ella pero se paró y dijo – ¡te quedara precioso el corte! , y te crecerá más bonito con lo que te pondré, verás –
-         Gracias – dije yo mirando al suelo y sonriendo
-         Vamos a empezar… - dijo ella y corto el mechón largo que quedaba, y modifico algo todo lo demás, le puso líquidos,  lo lavo y lo peino. Me miré al espejo, se parecía bastante al cabello que tuve a esa edad cuando me lo corte, pero este quedo un poco más largo, estaba casi finalizando el cuello y se veía mucho más cuidado.
-         Verás como te crece rápido – me dijo ella – quedaste lindísima
-         Gracias…- dije yo sonriendo y me levante, vi a Mark observándome e hizo  una seña de aprobación con la mano, el se veía bien, así que levante el pulgar y ambos sonreímos

El callejón Diagon!!